Bereshit בראשית En principio
Bereshit significa “En principio” y es la primera palabra con la que inicia el libro. Por eso ese es su nombre en hebreo. Desde su apertura, Bereshit presenta los comienzos: el origen de los cielos y la tierra, de la luz, del orden de los tiempos, de los seres vivientes y del adam, varón y hembra, hechos por Elohim.
El libro comienza con la obra creadora de Elohim en seis días y con el establecimiento del séptimo día, en el cual Elohim cesa de Su obra, bendice ese día y lo aparta. Ese punto es clave, porque el texto no solo habla de creación, sino también del patrón inicial de trabajo, cese y distinción del séptimo día.
Bereshit también muestra el comienzo de la historia humana en el huerto, la provisión de Elohim, el mandamiento dado al adam, la desobediencia, y la entrada de la vergüenza, la maldición sobre la tierra, el dolor y la muerte. Desde allí, el libro desarrolla el avance del pecado en la humanidad: la violencia, la corrupción y la separación creciente entre el hombre y Elohim.
En medio de esa corrupción, Bereshit narra el juicio del diluvio en días de Noaj y la preservación de su casa. Después del diluvio, Elohim establece pacto con Noaj y sus descendientes, y el libro sigue mostrando cómo se multiplican las familias de la tierra, cómo se forman las naciones y cómo la humanidad vuelve a rebelarse en Babel, siendo dispersada sobre la faz de toda la tierra.
A partir de allí, Bereshit enfoca la línea de promesa. Yahweh llama a Avraham, le da palabra sobre tierra, descendencia y bendición, y establece con él pacto. Esa línea continúa en Yitsjaq y luego en Yaakov, cuyo nombre es cambiado a Yisrael. En Yaakov toman forma los hijos que llegarán a ser las tribus de Yisrael.
La parte final del libro se centra en Yosef. Su historia muestra rechazo, descenso, aflicción, exaltación y preservación. Vendido por sus hermanos y llevado a Mitsráyim, Yosef llega a ser puesto en autoridad y por medio de él se preserva la vida de la casa de Yaakov durante el hambre. Así, Bereshit termina con Yisrael en Mitsráyim, dejando preparado el escenario para lo que sigue en la Torá.
Bereshit establece, por tanto, los fundamentos del resto de la Escritura: la creación, el orden del mundo, el séptimo día apartado, el origen del hombre y de la mujer, la entrada del pecado, el juicio sobre la maldad, la preservación de una descendencia, la formación de las naciones, el inicio del pacto con los patriarcas y el surgimiento de la casa de Yisrael. Es el libro de los comienzos y del fundamento.